martes, 10 de agosto de 2010

Soledad y Olvido

Ayer apareció una noticia en el telediario de TVE de Cantabria que me ha dado que pensar. Según parece, hace algún tiempo (no recuerdo bien si se trataba de unos días o ya eran varias semanas), una persona (un inmigrante camerunés de 25 años) había fallecido. El paciente estaba identificado, pero nadie había reclamado el cadáver. La legislación, que contempla este tipo casos, erró en la tramitación de uno de los documentos para facilitar la inhumación y el cuerpo aún seguía en una cámara frigorífica del Anatómico Forense de Valdecilla.

Problema: La cámara que con tanto celo lo estaba guardo se averió y el calor veraniego hizo que la temperatura que rodeaba al cuerpo pasase de sus necesarios grados bajo cero a rondar los 30ºC. Y la Naturaleza hizo el resto. El hedor de su descomposición se hizo insoportable, hasta tal punto que los trabajadores de esa parte del Hospital Valdecilla se negaron a permanecer dentro y trabajar en esas condiciones. Por suerte, ayer mismo retiraron al finado, que recibió sepultura finalmente.

Bien, esta es una historia triste que, lamentablemente, no es aislada: muchos inmigrantes llegan solos a nuestro país y fallecen lejos de sus familias, aunque en otras ocasiones la propia familia no puede hacerse cargo de pagar los costes de un funeral. Pero, aunque es trágico que esto ocurra con un cadáver, ¿qué ocurre cuando la persona está aún con vida? Sufrir solo una enfermedad cuando, durante la estancia hospitalaria ves pasar a familiares y amigos de otros pacientes debe ser terrible... Sobre todo cuando sabes que tú también tienes una familia y que está lejos (tanto en el espacio como en el sentimiento).

Cabe pensar que, bueno, al menos cuando abandonemos el mundo y nuestro cuerpo no deje de ser una carga para el gobierno dentro de una cámara frigorífica, nadie sufrirá ni llorará... Pero es que, cuando una muerte duele es porque quien nos ha dejado es un ser querido.

Y es que la triste historia de ese cadáver olvidado me ha hecho pensar en lo duro de la soledad y en una frase que me dijeron una vez y me pareció cruel, pero que hoy entiendo a que se referían: "Muchas veces, las personas se casan y tienen hijos por simple egoísmo: para saber que si enfermamos alguien se quedará a nuestro lado en la cama del hospital y nos llorará cuando ya no estemos".


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